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lunes, 5 de octubre de 2020

EL SINDICATO JOVEN EXIGE A RAPPI UN CONVENIO COLECTIVO Y REGLAS CLARAS PARA SU PERSONAL.-

CIS COMUNICA.- 05/10/2020.- Los trabajadores del Supermercado Virtual Rappi, iniciaron su proceso de sindicalización con el objetivo de ser incorporados al convenio colectivo de la actividad entre otras mejoras en las condiciones laborales, contractuales y de trato.

Contrario a lo que se cree, Rappi no solo es una empresa de entregas a domicilio. Es un supermercado virtual que además ofrece el servicio de la compra presencial y la venta online a los consumidores.

Cobra una comisión por hacerlo, además de quedarse con las propinas que los clientes agregan al importe de su compra que nunca llega al ‘Shopper’ como les denominan en la jerga a la persona trabajadora de Rappi que entra al supermercado real y hace la compra.
Este servicio de Rappi a su vez está tercerizado en agencias de empleo como Adecco y Oxigeno.
Los trabajadores de Rappi no solo deben armar el pedido y realizar la compra que los clientes piden a través de la aplicación, también deben ofrecer un producto más, si alguien pide salchichas deben ofrecer la mostaza. Si no hay lo que piden ofrecer un sustituto. Una tarea propia de la venta asistida presencial, por lo tanto les corresponde la categoría Administrativo B, prevista en el 6° del CCT 130/75 por su condición de preparadores y/o armadores de pedidos, o la de vendedor.
El supermercado real que vendría a ser la ‘proveduría’, aparentemente no tiene ninguna relación con estas actividad, aunque coordinan ofertas y promociones con Rappi.
Todo se maneja a través de una App.
Se reportan al supervisor de Rappi, aunque su vínculo laboral está radicado en Adecco u Oxigeno. Los contratan para ser destinados a un punto fijo. 7 horas diarias, 42 semanales, con un franco a la semana.
Las provedurias (Coto, Carrefour, Walmart, Cencosud), les proveen una garita o covacha donde acomodarse para hacer la tarea. Si el delegado o gerente es ‘buena onda’ los dejan ingresar a los sanitarios o al comedor a tomar algo.
No tienen estipulados los descansos donde resetear las necesidades fisiológicas del organismo, si no les prestan el baño tampoco pueden alejarse del lugar porque los controlan por GPS.
Estos empleados de comercio están fuera del convenio de los empleados de comercio, por lo tanto perciben un salario 40% inferior al que les correspondería por estar correctamente encuadrados.
El contrato que firman no incluye las principales reglas de juego, por lo tanto no hay reglas claras en esa relación laboral o son prácticamente inexistentes.
La política de ‘satisfacción al cliente’ está a cargo del salario de los shoppers.
El cliente compró un vino, dijo que no le llegó en el pedido; se lo descuentan al shopper.
Algo se rompió, lo paga el shopper, aunque el shopper no haga el delivery.
El delivery está a cargo de los llamados ‘Rappi Tendero’ que en realidad son trabajadores de envíos a domicilio sin cuyo trabajo, todo lo anterior del supermercado virtual Rappi no podría completar la operación.
Estos ‘Rappi Tendero’ que son como los cadetes de envíos de Coto, con la diferencia que son monotributistas y ponen ellos el transporte y el celular.
Los trabajadores no cuentan con un mecanismo de quejas, para los castigos que impone la empresa que están sujeto a criterios personales de los supervisores y son INAPELABLES, a través de los mecanismos de tarjetas amarillas y rojas que son sanciones que apenas se informan por celular pero implican descuentos de un BONO de $ 5000, que es el único item además del salario básico sin descuentos de $28.940 que perciben por las 42 horas semanales que aparece en el recibo de sueldo como ´PREMIO’, sin embargo si les descuentan una parte o la totalidad no aparece declarado, por lo tanto no hay elementos para realizar el reclamo de merma salarial.
Ese bono casi nunca los cobran. Van a parar a la política de satisfacción al cliente a través de los ‘rappicreditos’ y así con todo.
O por no usar la ropa de trabajo que consiste en un delantal que tampoco les proveen.
El celular también lo ponen los shoppers en tiempos de teletrabajo donde se supone debe proveerlo el empleador.
Un dato no menor. El personal de Rappi es migrante. No se debe a una política laboral de inclusión, sino todo lo contrario, violar todas las leyes nacionales basadas en el temor de la persona que trabaja fuera de su patria a perder el sustento.
El derecho a trabajar a cambio de trabajar sin derechos.

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