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viernes, 27 de octubre de 2017

DESAFÍOS DEL SINDICALISMO ARGENTINO FRENTE A LA REFORMA LABORAL

Para nadie es desconocido que el permanente estado embrionario en el que durante décadas ha permanecido el movimiento sindical se debe a la inexistente visión de su cúpula, en especial la actual (si tomamos en cuenta que esos dirigentes son los mismos que han conducido al movimiento desde hace dos o tres décadas sin dar paso a un proceso de renovación).

Sin esa visión, el movimiento se ha visto supeditado a actuar en función de la coyuntura local o la influencia internacional del momento, y desde el retorno a la democracia en 1983 ha sido una constante, el observar cómo la vigencia de las organizaciones sindicales, más que de sí mismas y su organicidad, ha dependido de factores tan pasajeros como el derecho laboral impuesto en determinado gobierno o el espíritu más o menos represor de algún régimen para acallar sus protestas. Nuestro país no ha podido ver el crecimiento real de un movimiento sindical robusto, protagonista en el contexto histórico y con una vigencia sustentada en una auténtica identidad clasista. Todo lo contrario: la presencia de liderazgos sindicales obsoletos que son el producto de estructuras de organización social caducas ha sumido al sindicalismo en un inmovilismo histórico que se refleja en su discurso decadente, anacrónico y nada conectado con los retos y las problemáticas actuales de los trabajadores.

Los gobiernos neoliberales en nuestro país aprovecharon el impulso de la globalización de la economía para promover la privatización, generando una tensión favorable para el mercado y no para el Estado. De esta forma los trabajadores tuvieron que ajustarse a las reglas de juego de la empresa privada, que vinieron de la mano de la precarización y sin garantías de seguridad ni de estabilidad laboral.

La modernización de las empresas vino de la mano de gobiernos pertenecientes a grupos económicos y de poder que beneficiaban a su sector y que generaron políticas de exclusión y discriminación de trabajadores, con una reducción de la mano de obra a la que reemplazaron por la tecnología. Se implementó todo un aparataje basado en la “producción eficiente”. El sector privado llegó a establecer legalmente empresas distintas que no superaban los diez trabajadores en nómina para evitar la consolidación de los sindicatos. Fue entonces cuando la tercerización truncó aún más la organización de los trabajadores ya que estos pasaban factura por servicios prestados mientras los empleadores evadían, además, toda responsabilidad laboral como la seguridad social, pago de utilidades o elementales derechos como el pago de vacaciones o “conquistas laborales” de antaño.

La politización de los sindicatos en las dos últimas décadas ha provocado que las organizaciones de trabajadores se movilicen sin una estrategia definida y huérfanas de propuestas de políticas laborales que se conviertan en el motivante de toda una clase obrera que luche por la reivindicación de sus derechos como objetivo prioritario, más allá de su participación como opositores a medidas económicas coyunturales y lineamientos políticos lejanos al contexto laboral.

La falta de otro mecanismo de acción además de la protesta en las calles muestra la decadencia de una organización sindical de trabajadores que se ha quedado fuera de los retos actuales de la clase trabajadora. Esto ha provocado que su fuerza movilizadora sea cooptada por partidos políticos cuya estrategia es utilizar a las bases sindicales como carne de cañón para medir fuerzas con los gobiernos de turno.

Aun así, los liderazgos sindicales que durante años han permanecido en el poder no han logrado identificar los cambios estructurales a los cuales hoy se debe la organización, quedando atados a un ordenamiento sin contenido.

El discurso del sindicalismo actual recae en una prédica vacía, sin planteamientos que reivindiquen las consigas de un frente clasista empoderado de las demandas obreras:
Realidad en las que se tejen relaciones clientelares en función de los intereses políticos de los dirigentes sindicales.

¿Qué han planteado los sindicatos desde aquel diciembre de 2001, cuando la revuelta popular terminó con una veintena de cuerpos regados en los asfaltos a manos de los asesinos de los servicios de inteligencia? ¿Qué hemos aprendido desde la primera gran huelga de los indígenas en Napalpi en 1921?. ¿Qué queda del movimiento sindical, las reivindicaciones laborales y de la organización social en nuestro país? Todas esas son reflexiones pendientes.


María Augusta Espín

viernes, 6 de octubre de 2017

SIN REMEDIO PARA EL ACOSO

Una trabajadora del laboratorio Gramon denunció acoso sexual por parte de un supervisor. Tanto desde la Gerencia de Producción como el área de Recursos Humanos niegan las acusaciones. Otras empleadas de la planta ya fueron abusadas por el mismo capataz pero callaron por temor al despido que sufrieron aquellas que presentaron queja ante la situación.
Por Pablo Dipierri
“¿Me hacés una planilla?”, suele decirles el supervisor Juan Antonio Juárez a las empleadas que persigue por la planta del laboratorio Gramón en Munro, según los testimonios de hombres y mujeres que desempeñan sus tareas allí. Con esas cuatro palabras, el acosador apela habitual y poéticamente a que las trabajadoras le practiquen una felatio, aunque también tiene días con menos inspiración –o inhibiciones- y directamente les pide “un pete”.
Durante años, Juárez se movió como pez en el agua en el establecimiento ubicado en Ávalos 4208 porque las mujeres que lo denunciaban ante los gerentes terminaban en la calle. Por eso, la conducta del supervisor se naturalizó. “Hacele una pajita y se le pasa”, le dijo recientemente una compañera a otra, asediada por mensajes de WhatsApp en horario laboral.
Sin embargo, una empleada que nunca accedió a sus pedidos se plantó hace 3 meses y, a los gritos, le dijo a Juárez que la dejara tranquila. Lo que había sido hasta entonces un perverso cortejo mimoso por parte del supervisor se convirtió en una persecución para despedirla: la amenazaba con apercibimientos si tenía el cabello atado con la cofia, medía la posición de sus pies con respecto a las blisteras, le controlaba el tiempo cuando iba al baño y promovió su sanción por tener el celular en el bolsillo en horario de trabajo –algo que está prohibido en la planta- una mañana en la que varios de sus compañeros también portaban el aparato, a la vista de todos.
Kamchatka accedió a la copia de la denuncia que la perjudicada, Roxana Fernández, radicó en la Comisaría de la Mujer del partido de San Martín, como así también la de la carta documento que remitió a la empresa, bajo el patrocinio del área de Comercio, Industria y Servicios (CIS) de la CTA, pidiendo que cese el acoso en contra suya. En ese texto, la mujer expresa que es objeto de “violencia de género”, y manifiesta que “luego de padecer el acoso, maltrato, comentarios y mensajes con sugerencias de índole sexual” y “tras no haber accedido a sus bajos instintos”, el jerárquico “comenzó a desplegar acoso laboral”.
La empresa respondió a la misiva con otra, fechada el 20 de septiembre pasado, en la que negaba los cargos y pretendía que la protesta de su empleada obedecía a la sanción que se le había impuesto por la portación del teléfono, y la apretó para que desistiera con su reclamo. “Rechazo en todos sus términos su carta documento (CD 836862295), por improcedente, falsa y maliciosa”, reza la réplica firmada por el apoderado Alberto Luis Berdaner, y añade que el “apercibimiento severo” se debió al “uso del celular en el área de trabajo”.
Así, el gerente de Producción, Adrián Luna, y su par de Recursos Humanos, Lilian Forero, la sometieron a 50 minutos de discusión a puertas cerradas, tratando de que Fernández se contradijera o depusiera su queja. La trabajadora tuvo la audacia de grabar la conversación por temor a que la despidieran injustificadamente y un fragmento de ese inefable careo puede escucharse aquí. Preguntas como “¿tenés pruebas?” o “¿por qué no viniste antes a decirme lo que pasaba?” constituyeron el tronco central de la respuesta de la empresa ante la denuncia de Fernández, encubriendo al acusado y colocando todo el peso de la responsabilidad en su empleada antes siquiera de abrir un canal de investigación interna.
Curarse en salud
El laboratorio Gramon fue fundado por Gerardo Ramón en 1934 y se expandió paulatinamente a diversos países de la región, como Bolivia o Uruguay, donde está asociado con Bagó. En 2011, Gramón cedió en Argentina el 51 por ciento de sus acciones a Roemmers pero la familia sigue administrando el 49 por ciento restante. Hace 3 meses falleció el máximo responsable de la empresa, Gerardo Serra, casado con una de las herederas del fundador, y al frente de la firma quedó uno de los tres hijos que tuvieron: “Gerry” Serra.
La apuesta de Gramon siempre fue consolidarse como líder del mercado de venta libre de medicamentos en el país. En la planta de Munro, se producen desde el Chofitol hasta el Merthiolate pero, como dice el refrán, nunca es triste la verdad…
Por eso, una de las trabajadoras recordaba en estos días la frase con que se despidió de Forero el último jefe de Transferencia Tecnológica del laboratorio, Mario Lo Preiato. “Si vos querés quedarte con este ‘toca culos’, quedate pero yo me voy”, le habría dicho en referencia al supervisor Juárez.
Fernández narró a sus representantes que en la reunión del apriete con los gerentes de Producción y Recursos Humanos, Forero fingió jamás haberse enterado de nada al respecto pero la elocuente despedida de uno de los jefes la desmiente. Lo Preiato trabajó 10 años en la empresa, primero, como jefe de Depósitos y, más tarde, como responsable de Transferencia Tecnológica. Según su perfil de Linkedin, ocupa el cargo de jefe de Producción en laboratorios Craveri desde hace un año.
Esta revista se comunicó con Gramón y dio con la secretaria de Serra, quien tomó nota sobre los requerimientos e inquietudes ante el caso en curso y se comprometió a contactarse con la redacción ni bien pudiera brindar una respuesta. Al cierre de este artículo, no se había producido ningún llamado. Paradójicamente, la firma sostiene en la solapa “Institucional” de su página web que “promueve un clima laboral de respeto y trabajo en equipo”.
Les valientes
Las mujeres de la planta felicitan a la compañera que se animó a decir que no y, por lo bajo, admiten que están dispuestas a hablar “si es necesario”. Como Fernández, ninguna quiere perder su puesto de empleo pero la indignación cunde como reguero de pólvora: en la última semana, el video de Youtube con el audio del apriete de Forero y Luna circuló por todo el laboratorio.
Entre las situaciones que describe Fernández, cuenta las ocasiones en que el supervisor la enviaba a líneas de montaje donde pudiera abordarla a solas para proponerle que fueran a un hotel alojamiento o abrazarla y manosearla en las esclusas, un pequeño reducto donde los empleados se ponen un pilotín por encima de la chaqueta y el pantalón de trabajo. En una ocasión, Juárez la esperó a Fernández con los pantalones bajos en ese lugar pero ella logró evadirse.
Los varones, por su parte, no suelen hacerse eco de la preocupación de sus compañeras, a excepción de unos pocos. El delegado de la planta en representación de ATSA, el gremio que conduce Héctor Daer a nivel nacional, sólo atinó a sugerirle a Fernández que presente las pruebas, en sintonía con la patronal.
Sin embargo, uno de los empleados escuchó cuando Juárez la presionaba a Fernández para que le hiciera un “favor sexual” a cambio de no tramitar un apercibimiento en su contra. “Si no querés que mande este mail, ya sabés lo que tenés que hacer”, le dijo el supervisor a la mujer. Fue ese día que su compañero, según fuentes gremiales, le manifestó que la apoyaría si quería plantarse ante el acoso.
Por el momento, la empleada guarda en su teléfono los mensajes de WhatsApp que muestran cómo la perseguía Juárez, invitándola al “telo”, enviándole emojis o diciéndole que le quería dar “besitos”. Mientras la empresa pone en duda el testimonio de las empleadas, el supervisor sigue pavoneándose entre las líneas de producción y las mujeres cruzan, en silencio, miradas que expresan su tortuoso sufrimiento en ese infierno sin remedio.

domingo, 10 de septiembre de 2017

PROTESTA DE LOS TRABAJADORES DE LA TEXTIL ROLMEN EN BUENOS AIRES

CTA ACOMPAÑÓ LA PROTESTA DE LOS TRABAJADORES DE LA TEXTIL ROLMEN


CIS COMUNICA.- 10/09/2017.- Los trabajadores de la textil Rolmen, propiedad de la familia Karadagian, se manifestaron frente a las puertas de una de las tiendas de ropa donde se comercializan las prendas que ellos mismos confeccionan, ubicada en la calle Avellaneda al 3700 de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, reclaman los salarios adeudados de tres meses y el aguinaldo, las indemnizaciones pendientes, contra la precarización que existe en la fábrica y el abandono de los tres sindicatos que supuestamente los representan. 

Desde la CTA de los trabajadores nos sumamos solidariamente a apoyar la medida gremial de los compañeros textiles en la búsqueda de sus objetivos.



El pasado mes de junio cuando la empresa comunicó a veintenueve trabajadores que estaban despedidos “atendiendo las severa crisis económica que le toca afrontar a esta empresa, sumado a la falta de trabajo se ha debido tomar la ‘amarga’ decisión de dar extinguido el contrato de trabajo que lo uniera con Rolmen S.A en los términos del Art. 247 de la Ley de Contrato de Trabajo 20.744”.

Los trabajadores despedidos habían que aceptado el pago del 50% de su indemnización nunca cobraron.
El resto de la planta, los que quedaron adentro no la pasó mejor. No volvieron a cobrar salarios desde el despido de sus compañeros.
Hace una semana les ofrecieron 300 pesos para la sube. 2 mil más en concepto de salarios atrasados. Algunos se negaron a recibirlos, fueron despedidos con causa por incitar a la huelga al resto de sus compañeros.

La textil Rolmen -propiedad de la familia del conocido luchador- desde siempre ha producido para las principales marcas nacionales e internacionales y personalidades, como Guillermo Francella o los trajes que encarga la AFA para el cuerpo técnico y los jugadores de la selección Argentina.

Ninguno de los derechos que protegen a los trabajadores en estos casos se vieron respetados. Ni siquiera se había dado inicio al proceso preventivo de crisis previsto en la ley 24.013 que obliga a las empresas con menos de 400 empleados que vayan a despedir o suspender a más del 15% de su personal por causas económicas o tecnológicas, a dar inicio al procedimiento de crisis ante el Ministerio de Trabajo, (este trámite también se puede dar a instancias de la asociación sindical de los trabajadores).

De los tres gremios que representan a estos trabajadores, ninguno de ellos dio inicio al mismo ni tampoco exigieron todos los elementos probatorios que le permitieron a Rolmen quedarse con el 50% de la indemnización de trabajadores con 20 años de antigüedad en esa firma.

El articulo 247 de ley de contrato de trabajo dice que “En los casos en que el despido fuese dispuesto por causa de fuerza mayor o por falta o disminución de trabajo no imputable al empleador fehacientemente justificada, el trabajador tendrá derecho a percibir una indemnización equivalente a la mitad de la le hubiera correspondido en una situación normal.” y continúa “En tales casos el despido deberá comenzar por el personal menos antiguo dentro de cada especialidad.
Respecto del personal ingresado en un mismo semestre, deberá comenzarse por el que tuviere menos cargas de familia, aunque con ello se alterara el orden de antigüedad.”

El caso Rolmen, es una fotografía del albúm del sindicalismo que en este 2017 está reeditando las peores postales del sindicalismo de los gordos en los 90’.
Las fábricas cierran o despiden masivamente alegando una crisis que no se registra en los ritmos de producción del día anterior al cierre.
No presentan preventivo de crisis. Los despidos decaen en el personal con antigüedad o con enfermedades profesionales. Un proceso preventivo de crisis resguarda al personal con carga de familia y mayor antigüedad. Bueno, en estos casos se hace a la inversa. No se registra una toma de fábrica u otro tipo de establecimiento laboral, que haya estado encabezada por los sindicatos del sector que agrupa a esos trabajadores.
El modelo sindical actual protege a esa dirigencia. No hay castigo para ellos ni en las urnas.
Se borran. Saben que si los trabajadores autoconvocados generan un conflicto que obligue al estado a intervenir, a los primeros que llama es a ellos. Que supuestamente obligados deben ir a ponerse al frente del conflicto. Todo lo contrario. Ellos están esperando eso para darle un cierre formal al asunto. Entregarlos.



jueves, 31 de agosto de 2017

IRREGULARIDADES EN AEROLÍNEAS DEJA EN LA CALLE 50 TRABAJADORES.-

C.I.S Comunica.- 31/08/2017.- Se trata de los trabajadores de limpieza de los hangares de Aerolíneas Argentinas en el Aeropuerto Internacional de Ezeiza. El macrismo otorgó nuevamente la concesión a la empresa Serza, que no cumple los requisitos legales para ser proveedora del estado debido al fraude laboral contra sus trabajadores. Entre los trabajadores hay un grupo de mujeres a quienes les restan meses para jubilarse: 


“Trabajo en el aeropuerto hace más de 15 años y solo tengo 14 días de vacaciones porque cada vez que cambian de agencia no nos respetan la antigüedad ni nos indenmizan por los años de servicio. Eso nos pasó con REX/SERZA en 2014, por eso fuimos a la justicia, ahora que vuelven no nos quieren tomar. Nos dejan en la calle a meses de jubilarnos muchas de nosotras y MyL la agencia que nos tiene contratado ahora dice que no tiene servicio, o los que tiene quedan lejos y nos ofrecen un pago en cuota con el 30% de lo que nos correspondería”. Cuenta una trabajadora de MyL Servicios, la contratista saliente.

MyL Servicios S.A fue la empresa que obtuvo la concesión del servicio hasta que REX/SERZA, la empresa del ex barra de Huracán, chofer del sindicalista Jorge Triaca, operador radical, lobista de Menem Alberto Rubén “Tatino” Ibáñez recuperó el negocio de la limpieza en los hangares de Ezeiza.

Los negocias de Tatino con el macrismo son de larga data por ejemplo en la Metropolitana donde pagaron "cifras millonarias para la limpieza  de sus dependencias centrales, mediante contrataciones directas que una y otra vez favorecieron a la empresa de un viejo y sigiloso operador radical: Alberto Rubén “Tatino” Ibáñez, tan conocido por su talento para el lobby como por su particular historia personal, donde se mezclan la barrabrava de Huracán, el sindicalismo, el turf y los “picaditos” VIP entre políticos y famosos.
Al mismo tiempo, Tatino es un fiel exponente del desembarco que antiguos dirigentes de la UCR vienen haciendo en el entorno macrista, por lo general, de la mano de buenos negocios" denunció en enero de 2012 en su edición online el Diario Infonews. 
Y continuó: La empresa Rex Argentina SA, propiedad de Tatino y dedicada a la limpieza de edificios, resultó beneficiada con una serie de adjudicaciones por fuera del normal proceso de licitaciones públicas. Para dejar de lado los criterios establecidos en la Ley 2095, el Ejecutivo porteño alegó una especial situación de “necesidad y urgencia”.
Sin embargo, estas condiciones de excepción, que permitieron contratar de forma directa los servicios de Rex Argentina, se volvieron recurrentes: ocho veces en apenas un año, por un monto total de casi 1,5 millones de pesos, aprobados por la Subsecretaría de Administración de la Metropolitana. Con este mecanismo de excepción, en 2010 y 2011, a esta compañía se le encargó el aseo del Instituto Superior de Seguridad Pública, ubicado en la calle Santiago de Compostela, donde el policía del PRO forma a sus agentes, y del Centro de Incorporaciones. Recién el 24 de agosto de 2011, por Resolución Nº 576 del Ministerio de Justicia y Seguridad que encabeza Guillermo Montenegro, el macrismo regularizó esta situación, si bien la estrella de Tatino permaneció intacta. Fue a través de la licitación pública Nº 1518, a la que se habían presentado dos oferentes. Una vez más, Rex Argentina SA contó con la aprobación del ministro Montenegro, que la adjudicó el “servicio integral de limpieza para ser prestado en instalaciones del Instituto Superior de Seguridad Pública”, por un plazo de 24 meses y un monto global de 4.512.000 pesos.”
Hace unos años, REX ARGENTINA, como consecuencia del maltrato laboral y violencia de género contra su personal, tuvo serios problemas legales por lo que decidió cambiar su nombre a SERZA S.A. y continuar su plan de expansión en todos los aeropuertos del país. En 2014 se fueron de Ezeiza dejando el tendal de deudas contra su personal que debieron recurrir a los tribunales de Lomas de Zamora para exigir el pago de salarios caídos e indenmizaciones correspondientes. En algunos causas REX ya fue condenada, otras siguen su curso.
Estos fallos le impiden cumplir con los requisitos para proveer al estado, sin embargo con el cambio en la administración en nuestra linea de bandera con nuevos los vientos políticos, la empresa SERZA aterrizó nuevamente en Ezeiza ofendida con sus antiguos trabajadores a quienes se negó a readmitir con la correspondiente anuencia del usuario del servicio, Aerolíneas Argentinas.
Abandonados a su suerte por el sindicato de maestranza que “supuestamente” los representa, con la solidaridad de otros trabajadores, el pasado 8 de agosto realizaron un bloqueo del acceso a los hangares. Esta acción gremial le costó el trabajo a 5 de ellos despedidos por esta causa.
El estado de necesidad en el que se encuentran los llevó a confiar en la buena voluntad de la empresa que terminó estafándolos. En los incumplimientos de los deberes de los funcionarios de aerolíneas que desoyen las denuncias de los trabajadores quienes ya le han hecho saber -aunque no debería desconocer- que REX ARGENTINA S.A. SERZA S.A, quien se encuentra impedida para celebrar contratos con el Estado, participar en obras públicas, concesiones de servicios públicos y licencias, según ley 26.940, en razón de las condenas en los juicios laborales que le hemos iniciado en los TRIBUNALES DE TRABAJO DE LOMAS y una decena que siguen en curso, como consecuencia del fraude laboral llevado adelante en contra de sus dependientes como interpósita suya, en esa misma línea de abusos y violación de nuestros derechos, la SERZA S.A -al ser readmitida por Ud. como titular registral del vínculo laboral que nos une- se niega a registrarme en su plantilla, ejerciendo un acto discriminatorio en mi contra por el solo hecho de haber ejercido un derecho como el de recurrir a los tribunales del trabajo para solicitar se haga justicia. ¿Será Justicia?.-

jueves, 24 de agosto de 2017

C.I.S CTA RECHAZA LA FLEXIBILIZACIÓN LABORAL EN COPPEL

C.I.S en CTA.- 24/08/2017.- La Plata-Buenos Aires.- Los trabajadores de la empresa Coppel La Plata, organizados en C.I.S CTA , rechazan y repudian el acuerdo flexibilizador del convenio colectivo de empleados de comercio, al que están accediendo los sindicatos del sector para facilitar que la multinacional mexicana Coppel, pueda implementar lo que el C.I.S define como “precarización en cadena”; un eslabón más abajo que el sistema de trabajo de los supermercados chinos, que algunas cadenas de supermercado ya han venido implementando sin que la legislación lo permita, sin embargo, este acuerdo legaliza esa forma de precariedad, afecta el principio de progresividad, “ius variandi”, e irrenunciabilidad, entre otras derechos fundamentales.

El acuerdo -al que tuvo acceso C.I.S- revela un esquema de explotación bien simple que apunta a legalizar la multiplicidad de tareas que el convenio no las permite. Cuando el cajero no tenga clientes, el empleador puede mandarlo a que suplante al vendedor, el vendedor hacer lo propio descargando mercadería que es tarea de los recepcionistas, el recepcionista ir a limpiar los baños, el que limpia los baños colaborar en la recaudación de efectivo, y a su vez todos deben hacer de todo, a cambio de un “suplemento especial de fallo de caja, “no remunerativo conforme” Art. 30 del CCT 130/75” cuyo valor es de $ 6 por hora proporcional al contrato de trabajo.

El encabezado del acuerdo dice que “teniendo en cuenta la particular situación de la empresa y los resultados negativos... acordaron la implementación a partir de junio de 2017, de un esquema de trabajo... de modo de promover la eficiencia organizativa y la mejor atención al cliente”. Sic.

El sindicato en su nuevo rol de defensa del consumidor relega su objeto social a las excusas, donde el riesgo empresario decae en el trabajador que en esta empresa solo participa de las pérdidas.


Aunque C.I.S en CTA es la organización que mayoritariamente han elegido los trabajadores de Coppel por sobre el sindicato que ostenta la personería gremial, de todas formas y sin tomar en cuenta la voluntad de todos ellos, el Sindicato de Comercio de la Plata accedió a firmarlo.